23 de junio de 2024
Análisis greedland

Análisis Greedland – Acceso anticipado (0.8.03) PC

Una amalgama muy bien planteada

Entre los juegos del género “survivor”, al que tanta fama se le debe gracias a Vampire Survivor, me he encontrado haciendo análisis de muchos clones de este y puede que uno llegue a pensar que ya está todo inventado, pero también a veces se tiene la suerte de encontrar que los desarrolladores crean amalgamas de géneros que incluso no solo repercuten en la jugabilidad, si no también en su estética al igual que sucede con Halls of Torment, logrando que como en este caso Greedland, regrese el interés por este género.

Si metemos en una batidora Starship Troopers, Crimsonland (al que hace homenaje hasta en su portada y parte del nombre), Helldivers, Pacific Rim, el género survivor y género roguelike, nos encontramos con que el título creado por VaMP He, va a darnos muchas horas de juego aún en su estado de acceso anticipado que, en el momento de escribir esta reseña, aún se encuentra en su versión 0.8.03.

La nota que le daré al final de este análisis no es la definitiva, solo se basa en el estado actual del juego, que sinceramente, me ha dejado un gran sabor de boca, pero antes de explicaros los motivos, vamos con su premisa.

La vida de un mercenario en un planeta hostil

En el año 2088 se ha descubierto una nueva galaxia donde un equipo de exploración ha descubierto nuevos planetas posiblemente habitables. Gobiernos y corporaciones afilan sus garras sabiendo que dichos planetas cuentan con recursos muy provechosos que les permite crear nuevas tecnologías y armas.

Varios grupos de mercenarios interestelares, conocedores de estos hechos, venden sus servicios al mejor postor para ayudar a unos y otros en la búsqueda de dichos recursos a cambio de suculentas recompensas y prestigio.

Ahí es donde entramos nosotros, poniéndonos en la piel de uno de estos mercenarios (en realidad de hasta ocho con sus propias características) quienes somos lanzados a un planeta hostil lleno de bichos en una cápsula que aterriza en tres posibles zonas (jungla, desierto o tundra) de las que por ahora dispone Greedland, con diez áreas cada una más un área final con tiempo infinito. Nuestra misión es limpiar y despejar todo el terreno de los bichos y extrañas criaturas que lo pueblan, haciendo frente a una oleada tras otra de estos, mientras vamos recogiendo unos cristales de color púrpura en un área limitada que no debemos sobrepasar y esperamos a que llegue un transporte aéreo para poder así realizar una evacuación de urgencia, si es que sobrevivimos.

Tendremos un tiempo límite en cuenta regresiva, que dependiendo de la dificultad de la zona, pueden llegar hasta los veinte minutos y como suele ser habitual, cada enemigo que eliminemos, soltará un cristal verde que nos irá dando experiencia. Con cada subida de nivel de experiencia, obtendremos tres posibles potenciadores de diferente rareza (común, poco común, raro, épico y legendario), que nos ayudarán en nuestro enfrentamiento con los bichos y rudos jefes que vayan apareciendo.

Una vez realizada cada incursión de forma exitosa (o no), regresamos con el botín conseguido a la base donde podemos mejorar nuestro equipo, añadir modificaciones de todo tipo, subir de rango, desbloquear nuevos mercenarios/exo-armaduras y recoger recompensas por realizar tareas encomendadas.

Tras esto, solo queda volver al campo de batalla nuevamente y darle más estopa a esos malditos bichos.

Análisis Greedland
A Johnny Rico le encantaría estar aquí

Solos contra todo bicho viviente, pero no del todo

La jugabilidad es la de esperar en un título de estas características, disparando a todo bicho viviente (y nunca mejor dicho) que se acerque a nosotros y saber aprovechar los aumentos y potenciadores que nos saltan con cada nuevo nivel de experiencia conseguido.

El juego nos da a elegir entre dos modos de disparo: automatizado o manual, con sus respectivas ventajas e inconvenientes a la hora de enfrentar a los enemigos. Entre las ventajas de disparar de forma manual, está la de apuntar en la dirección que sea más conveniente para nosotros, pero, por el contrario, también tenemos que controlar que nuestra arma principal no se sobrecaliente, algo que el modo automático controla sin que haga falta que nosotros nos hagamos responsables de ello.

En cuanto a la dificultad, esta va in crescendo en base a varios factores como son la zona del mapa elegido, tres posibles retos/restricciones que incluye cada uno de ellos y la hora en la que realicemos la incursión, que se divide entre día, anochecer o de noche, resultando la agresividad de los bichos mayor, cuanto más oscuro se vuelve el día.

Como no podía ser de otra manera, las recompensas que vamos a recibir serán mejores a mayor dificultad, aunque básicamente el juego no cambia nada, solo en agresividad e intensidad de nuestros enemigos a la hora de enfrentarnos.

Por suerte no vamos a estar solos y desamparados en nuestra misión. Cada cierto tiempo aterrizarán unas sondas de soporte que incluyen unas habilidades o armas temporales de forma auxiliar para frenar un poco a cada una de las oleadas.

También la sonda en la que aterrizamos incluye una serie de potenciadores o armas que podemos comprar a cambio de los cristales púrpura que vamos recolectando, aunque va a salirnos bien caro si nos decantamos por esta opción, sobre todo si decidimos refrescar las opciones que se nos ofrecen por unas nuevas.

Sin duda, resulta vital saber administrar bien cada una de las opciones de mejoras y aumentos a seleccionar que nos ofrece Greedland al subir de nivel.

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La mejor estrategia depende de cada uno: calidad o cantidad de equipamiento y mejoras

La experiencia hace maestro al mercenario

Las mejoras que podemos tener ofrecen una gran variedad de opciones de aumentos que se irán desbloqueando a medida que avancemos y subamos de rango militar.

Estas opciones de aumentos se dividen entre actualizaciones y desbloqueos de arma, equipamiento, armadura, efectos comunes y si les sumamos los suministros que podemos encontrarnos en la cápsula de aterrizaje, tenemos la opción de potenciar o disminuir características a los enemigos como la velocidad o el daño que nos infringen.

Los desbloqueos, entre muchos otros, nos permiten potenciar el multiplicador de experiencia (algo esencial), tener más velocidad, generar más daño, tener más cantidad de cristales a recolectar, conseguir más rango o velocidad de disparo y como no, una gran variedad de equipamiento que añadir a nuestro arsenal (desde unos drones, armas traseras, escudo, apoyo aéreo, etc…) , pudiendo llevar hasta un total de seis a la vez y a los que podemos mejorar hasta ocho niveles, siendo el último de ellos el desbloqueo de la variante especial del equipamiento que hayamos seleccionado.

Las armas y armadura también disponen de una variante especial al subir varios niveles, siendo el nivel 9 para armas y el 12 para armaduras.

Y hablando de armaduras. Las distintas exo-armaduras de Greedland disponen de dos características, una de ellas única y diferente. Todas comparten en común un “dash” que nos ayudará en muchas ocasiones para escapar entre los enemigos si nos vemos muy agobiados, mientras que la segunda característica depende de cada armadura, pudiendo ser entre otras, una congelación del terreno y por ende de nuestros enemigos, un agujero negro que daña a los enemigos o una bomba nuclear que limpiará todo a nuestro alrededor. También se dispone de la opción de desbloqueo de unas habilidades pasivas que irán estando disponibles según subamos de nivel nuestras armaduras.

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¿Nomad, eres tú?

Apartado técnico de Greedland

Gráficamente, el juego se aleja del pixel art o voxel art tan visto en otros títulos del género, para mostrar en una perspectiva isométrica unos gráficos en 3D gracias al motor gráfico Unreal, que sorprende lo bien que resulta en un “survivor”.

Los modelos de nuestros mercenarios y el de los diferentes bichos y monstruos de cada zona resultan llamativos, están muy bien detallados y tienen unas animaciones bastante fluidas. Por el contrario, los escenarios, aunque representan correctamente cada bioma, son excesivamente simples y repetitivos, siendo quizás el primero de ellos, la jungla, el más rico a nivel gráfico.

En cuanto al tema sonoro, cumple con su función sin sobresalir, aunque termina causando un error de saturación en ciertos momentos cuando disparos y explosiones llenan el escenario, mientras que la música resulta soporífera y llega a ser hasta cargante con su único tema para toda batalla. Haréis bien en bajar el volumen de la música si no queréis terminar con dolor de cabeza.

Greedland cuenta con un montón de idiomas en su traducción, aunque la mayoría de traducciones son de la calidad que uno se puede encontrar usando Google Translator o similar, y además, no cuenta con español entre la extensa lista, aunque quizás en alguna actualización futura, lo incluyan.

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Las carnicerías de bichos son más divertidas en cooperativo con amigos

Conclusiones sobre Greedland

Pese a sus limitaciones y carencias, junto a ciertos errores y problemas que sufre Greedland, el juego está constantemente actualizándose y mejorando, con la promesa de recibir nuevo contenido y más variado, algo que en cuanto vaya llegando, le pegaré un nuevo repaso y os contaré en otro análisis acerca de todas las mejoras y añadidos que incluya en el futuro.

Respecto a mis impresiones finales de Greedland actualmente en estado anticipado, si se le perdonan las citadas limitaciones, carencias y errores, es muy disfrutable, adictivo y entretenido, ofreciendo horas de diversión incluso en su improvisado modo cooperativo local, que aunque puede resultar confuso y algo tosco, también es de lo más entretenido.

Nota: 8/10

*Este análisis ha sido realizado con una copia digital proporcionada por VaMP He.

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Joshkerr

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